miércoles, 14 de enero de 2015

Matar al mensajero

Después del tercer grito M azotó la puerta con la esperanza de que el golpe despertara de su largo letargo a N, pero él se quedó mudo. Ella caminó por las calles llenas del sol de Ciudad Solar, se sentó en una banca del parque donde J trabajaba vendiendo droga, pero sólo en las noches, después de acostar a su madre enferma de un cáncer que consiguió después de varios años de trabajo fumigando tomateras a las fueras de la ciudad. M se levanta llorando, toma un taxi y se va. 

La ira de M era tan grande por culpa del silencio de N que al final decidió dejarlo solo, en soledad, en silencio, como si él fuera una casa abandonada que ya nada tiene en su interior, sin lámparas, sin toma corrientes, sin vidrios y sin toilet, ella lo deja como si fuera un espacio vacío más que olvidar. 
Pero lo que ella no vio por culpa de la ira o quizás porque nunca le ha puesto cuidado a los televisores que se escuchan cuando se anda en la calle, es que para ese día, para esa hora exacta en la que su mano azotó la puerta; las compañías celulares del país habían tenido una falla, quizás por un atentado terrorista como proponían algunos televisores, aunque en verdad fue culpa de un ave, para ser más especifico un águila, la cual mientras cazaba aves más pequeñas terminó en huida al ver como estos pequeños voladores la golpeaban una y otra vez, voló sin ver y aunque tenía vista de águila, no logró percibir un cable que la mató, este cable provocó una sobre carga en una central de comunicación afectando la señal de los celulares de un país entero, país tan pequeño como este. 
Lo que M no vio fue que al ignorar esta noticia no supo del mensaje de voz que le llegó justo después de cinco sonadas seguidas del celular que ella no sintió, quizás porque su cuerpo temblaba de la ira y del dolor, quizás porque su mente no podía escuchar música en ese momento triste, quizás porque al caerse la señal sólo se podía ir a mensaje de voz la llamada que N desde la calle, quizás unas 4 cuadras más atrás realizó. 

M en el taxi vio una multitud alrededor de una calle, un carro en la mitad y el comentario del taxista sobre el accidente que a alguien debió afectar. 




Otro elemento que M no percibió fue que las compañías de celulares guardaron todas las llamadas de aquel día, los mensajes de voz llegarían gradualmente de forma proporcionada, pero por cosas del destino o quizás de la desdicha, el mensaje de N a M no llegó en esa semana, ni en ese año, quizás podríamos decir que llegó unos años después, cuando se había enamorado de F, un buen tipo diremos aquí. 

Mientras se duchaba su celular sonó, F se levantó y le dijo que tenía una llamada perdida de un tal N y un mensaje de voz, ella salió de la ducha con los ojos buscando respuestas en la mano de F, la cual como todos sospechan sostenía el celular. Tomó el mensaje, marcó los números que debía marcar para escucharlo. El mensaje es este.

"M, por favor contesta ¿Sabías que de pequeño me gustaba azotar las puertas de mi casa para sentir que no estaba solo? Quiero hablar contigo, los minutos del día se hacen pesados cuando hace calor y en esta ciudad siempre hay sol. Pero no te vayas, sé que no he sido lo mejor y las promesas de cambio son como los besos sin amor: efímeros. Espero que entiendas que desde pequeño he estado solo, nunca aprendí a compartir mucho y en el colegio nunca hablé más allá de la respuesta pedida. Hace calor y no soy consciente del camino que tomaste, sólo voy por estas calles llenas de gente y autos, espero que contestes, recuerda que te amo y."

El sonido de un auto frenando con fuerza corta la llamada. 

Dos semanas después, M encuentra la lapida con N, el año de su muerte y unas flores secas al lado. Ella, ya no llora. 


A manera de tiempo aparte II.

¿Cuanto debe durar un beso? ¿Cuanto debe durar una tristeza? Cada día que paso me pregunto sobre la duración de los eventos que suceden a diario en la vida tanto mía como la de los otros ¿Cuanto debe durar una llamada pidiendo perdón o diciendo te amo? sólo a mis quince años llevé reloj y ahora vivo perdido en el tiempo ¿Cuanto tiempo ha pasado desde que algo cambio? Lo más amargo de este año es que cada día se cuenta como el día que es. La avenida 24 no promete mucho y cada vez estoy más cerca del final de la calle. Que escribo para no suicidarme. 

viernes, 2 de enero de 2015

Lista 2014.

Hace más de una veintena de años que nací, estaba el mundo lleno de esperanza por la caída de un muro, por el fin de una guerra y por la naciente nueva constitución que cambiaría el mundo. 

Por estos días me he puesto en la tarea de evaluar  lo perdido y ganado este último giro del sol. Quise hacer una lista de las cosas buenas y malas pero al final sólo llegué a conclusiones pequeñas que en conjunto son un itinerario de cosas que hice. Lo comparto aquí porque sé que se mantiene entre la ficción y la realidad. Les recuerdo que no es un recetario, es sólo un análisis ligero de mi vida.

  1. Conocí más de veinte bandas nuevas y ninguna de ellas tenía alma al tocar.
  2. Volví a tener orgasmos después de varias relaciones frustradas en ese sentido.
  3. No dije "Te amo".
  4. Me dijeron "Te amo" más de lo deseado y muchas veces sólo por conveniencia del momento.
  5. Sigo sin aprender a caminar sin tropezar. 
  6. Entendí que la única forma de mantener una relación de amistad es siendo intermitente, que sean poco profundas.
  7. Fueron más los libros leídos este año que las personas nuevas conocidas.
  8. Aprendí a valorar las enseñanzas que me rodean, aunque muchas se pasan desapercibidas.
  9. Perdoné a mi padre. 
  10. Acepté que disfruto más de la música triste que de la alegre, en solitario.
  11. Que no me gusta estar solo, pero no sirvo para estar en compañía de la gente y eso está bien, no es malo.
  12. Aprendí que todo el mundo regresa, eso no significa que se les deba recibir. 
  13. Que la muerte no es una meta como antes lo era, ahora es sólo un fragmento del camino. 
  14. Que puedo ser un perro fiel o perro callejero, todo depende de mí. 
  15. Todo el mundo tiene algo de maravilloso y estoy agradecido con cada persona que me dejó poder conocerlo.
  16. Sí, puedo amar de verdad y de forma sana. 
  17. Que es difícil dejarse amar, pero no imposible.
  18. Que mi vida es mi pasado, mi presente es mi propia versión de la realidad, una no vive sin la otra pero eso no quiere decir que le deba a mi pasado algo por ello.
  19. Quiero a mi familia y a veces hay que tomar medidas para no perderles.
  20. Que estoy solo, pero que somos muchos más. 
  21. No me dan miedo los cambios.