Mi sobrino durmiendo tranquilo, una película en el televisor, entra viento por el balcón, descalzo, con una cerveza helada y papitas picantes. En noches como la de hoy, no deseo que la vida termine.
sábado, 31 de mayo de 2014
sábado, 24 de mayo de 2014
Cita de citar.
Hoy quiero compartirles un pequeño fragmento de la última novela que me estoy leyendo, es sobre cómo se debe hablar con aquella persona que... bueno ustedes lean y entenderán.
"Perdone usted, mi estimada dama, pero este es el momento en el que se supone que yo me despida respetuosamente antes de viajar de regreso a Barranquilla o, en el mejor de los casos, a buscar una posada cercana, abrigando en el fondo la esperanza de que usted me diga que no me vaya, que me quede a dormir en el sofá de la salita porque tiene miedo de quedarse sola. Entonces yo, caballero herido en lo más profundo por la indiferencia a la que ha sido sometido, al segundo siguiente insistiré en partir, en parte por orgullo, en parte por despecho, las mismas razones que le impiden a usted ser franca y decirme que su más ardiente deseo es estar conmigo y volver a abrazarme como antes, como cuando acabábamos de conocernos y ninguno de los dos tenía la menor idea del tesoro que luego perdería. ¿Por qué mejor no dejamos a un lado tanto fingimiento y hablamos con franqueza de lo nuestro? Yo sé que ni usted ni yo hemos sido angelitos ni nada parecido, pero por mi parte prometo enmendar la plana haciéndole sentir que no existe en la tierra ser más hermoso y digno de ser amado que usted".
-Rafael Baena. La bala vendida Página 109-110.
jueves, 22 de mayo de 2014
Remitente
Me siento en la mesa, maquina de escribir lista desde hace un par de 4 semanas, o sea 8 semanas, pero me gusta decir "par" en mis frases.
Busco las palabras que entran por el roto de la cortina del balcón y no encuentro coherencia, voy al cuarto y la persiana me habla de su piel, vuelvo a la maquina y empiezo a escribir.
Le comentó sobre lo nuevo, como la situación de mi abuela, la economía de los otros, el nuevo color del pasto antes verde ahora rosado y la nueva música que se encuentra para encontrarle sentido a la vida.
Le escribo que la vida es lo que pasa entre jaquecas, entre abrazos que ya nadie me da, entre el recuerdo de su sexo en mi cama y en su sofá, entre el dolor de las rodillas de una compañera que no sabe bailar. Que la vida es demasiado corta para no hablarnos nunca más, que nunca es una palabra incoherente y nunca más es contradictorio ¿Cómo podría el nunca ser más si más es el susurro de sus labios a la hora de hacer el amor?
Sí, también le escribí que ahora digo hacer el amor para que piensen que sólo soy un perdedor.
Termino diciéndole que hoy me he puesto los audífonos y he escuchado a un poeta que no es su favorito, que me senté en una silla a esperarla aunque nunca vendría, que cuando llegó su ausencia la hice escuchar conmigo en silencio un par de poemas, un par de canciones de esas nuevas y compartimos la misma cerveza. Que al final de la noche, para evitar tragedias, me despedí de ella y pasé autopistas con total inconsciencia, que llegué a casa y todo fue igual.
Termino la carta y busco la dirección donde enviarla, encuentro su último mensaje donde me pide que la deje ir. Me acerco al balcón y en forma de barco de papel dejo que la carta navegue sobre las nubes arriba de los edificios que tengo como trinchera. Sé que para vos, ya no existo como remitente.
lunes, 19 de mayo de 2014
jueves, 8 de mayo de 2014
Mandragora
-¿Sabes qué te quiero mucho?
Me pregunta/afirma mientras sonríe a un pantalla; desde el otro lado, sobre mi sofá, una mueca que camufla insomnios, trabajos, lecturas, historias y uno que otro cuerpo agotado sonríe.
-Lo sé, le digo sin tener certeza sobre lo que sé.
Se despide y apago la cámara para no seguir viéndola/noviéndola por medio de un sistema que sólo permite hablarnos entre letras y vernos entre vídeos, porque en lo presencial, lo carnal, según ella nos encontraremos en una posición ¿Posiciones? que comprometen su moral, su buen juicio y especialmente su conciencia enamorada de alguien que no se llama como yo, que viste como yo, que no piensa como yo, pero que como yo se ha encontrado empavonado del barniz de su amor.
Ella no sabe lo agotante que es conversar con ella así, cuando mi piel sabe decir su nombre. Ella no sabe que yo sé lo que ella piensa, lo que ella siente, sólo que me he quedado como un impávido espectador de su gracia de encontrar el amor sin la desgracia de volver a saborear el desazón del dolor que probó conmigo. Porque si algo sé es que conmigo fue feliz y como todas al final infeliz.
Me ahogo en recuerdos y apago el computador, ella respira su olor, su sexo, sus senos, su amor y se acuesta en la cama del otro que no es otra que la cama de ella y duerme, ya es muy tarde para buscar el sexo de su amor y duerme. Yo me levanto y me masturbo con las bragas que dejó la última vez que vino a mi cama a decirme que por el bien de un "él" que desconozco pero que es real, lo mejor era dejar todo en lo ficticio de las cámaras de computador y en los sueños lubricados de cada uno. Son negras, aún a pesar de tantas lubricaciones nocturnas, huelen a Ella.
lunes, 5 de mayo de 2014
Sálvate vos, bloguea mi historia.
Cuando niño, por la historia de mi padre, podía librarme de muchos trabajos en el colegio, casi siempre pasaba las materias sin mucho esfuerzo, además de que siempre fui bueno en ciencias sociales. Mientras crecía supe lo que era manipular, lo que es buscar el punto sensible de las personas y usarlo para lograr que ellos estén de acuerdo conmigo o por lo menos, que se queden tanto como quiero.
Aunque no soy completamente negro, a veces el color de mi piel, el grosor de mis labios o la forma de mi cabello (muchas veces crespo alborotado) llevó a que muchas personas me trataran de forma peyorativa. Esto lo digo no por excusarme, sólo que es algo que tengo presente, tanto como las piernas de Obando, mi profesora de matemáticas en octavo la cual estaba con el vestido hasta la cadera en la oficina del coordinador un día caluroso (para todos, especialmente para ellos).
Desde hace un tiempo cual hippy trasnochado, empecé a buscar elementos que me definieran, o por lo menos que me ayudaran a aclarecer qué de lo que tengo en mi vida es mío y qué fue robado de lubricaciones ajenas conocidas o inventadas a lo largo de mi vida. El resultado hasta el momento no ha sido menos de lo que espero, pero sí más de lo que cualquier ex-pareja creyó posible en mí.
Y por eso es esta entrada, para decirte querido lector que el resultado de los procesos sociales relacionados con mi vida, me han constituido en un individuo que dentro de los parámetros de "bien" y "mal" que tiene mi maestra de yoga se puede llamar un "pasajero afectivo". Esto es para decirte que en mi vida no hay cabida para nadie más allá de un visitante, una persona que viene de paso como lo fue una mujer hace un tiempo, que llegó de Paraguay y me enamoró y se largó con su hermano para otros países. Porque para eso me he constituido, para eso sirvo.
No soy un mal partido (excepto si eres racista), tengo mis defectos como todos y tengo mis cualidades como todos, como quiero. Tiendo a alejarme para no echar y soy mentiroso en la cama... en fin, podría hacer un sólo blog de defectos pero esa no es la idea, la idea aquí es decirte que de ser posible te salves y si me conoces blogues mi historia.
jueves, 1 de mayo de 2014
Jhonny B
Hace unos días tuve la oportunidad de sentarme a tomar un café con una amiga, ella es de esas mujeres que no siempre está ahí, pero cuando aparece tendemos a sentarnos y disfrutar de largas y refrescantes charlas, la oportunidad de poder desahogarnos del mundo que muchas veces nos intenta ahogar con el otro siempre es reconfortante.
Hablando con ella llegamos a la historia de un chico, una historia que sólo entre los dos se podía construir, a él lo podemos llamar Jhonny B.
Jhonny era el novio de una chica que podemos llamar N, ellos dos estuvieron juntos un buen tiempo pero al parecer, el amor de Jhonny B por ella nunca fue correspondido, él la amaba o eso creemos, ella en cambio lo tenía como compañía, como una excusa que se presenta a la soledad para evitar sentirse triste en los días de lluvia. En otras palabras, Jhonny B puede ser la personificación de esa pareja que tenemos a nuestro lado para combatir la soledad, como esa persona que estará ahí en el momento que queramos compartir algo con alguien, es una persona por la que se sienten emociones lindas pero ninguna es si quiera parecida al amor.
Jhonny B nunca fue amado por N, eso es algo claro y quizás demasiado fuerte para decir en mi blog, pero es la verdad. Y quizás usted querido lector también tiene un Jhonny B como pareja. Y no sienta que hace mal, a fin de cuentas a veces queremos sentirnos amados y hay personas que se sienten bien compartiendo su amor, eso es lo que permite que existan esas relaciones como la de Jhonny B y N.
Claro que al final del cuento, Jhonny B estará triste y N encontrará a alguien más con quién combatir la soledad, pero mientras este tipo de relación existe, Jhonny B es una persona feliz y N es una persona no-sola que a fin de cuentas es lo que busca.
Si usted es un Jhonny B y no lo ha querido ver, quizás debe recordar algo y es que N, no se enamorará de usted, y que usted, es una compañía valiosa, pero no suficiente para N.
Si usted es una N, sabrá que por más mentiras que se pueda decir, en el fondo no ama a Jhonny B y lo más sano para él es que usted lo deje ir a encontrar a alguien que le corresponda.
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