miércoles, 19 de agosto de 2015

Sueño de una noche de verano

Sucedió en una noche de verano, las ciudades estaban cubiertas de los vapores restantes del día soleado, en los noticieros hablaban de grados centígrados que se sentían en la piel, en los pies al pisar el asfalto, en las espaldas estáticas que sudaban.
Esa noche, luego de un par de frustraciones, decidí dormir. El primer sueño, era con una negra amante de hace algunos años, tenía el pelo azabache como ya no lo tiene, se envolvía en mis manos sus crespos que con el tiempo, ella, bajo su propia voluntad, ha ido asesinando. Caminamos por un sendero color ocre, con árboles color tierra que bailaban al ritmo de un viento que nunca llegó a nosotros.
Desperté.
El segundo sueño, era de un hombre similar a mí, con un padre similar al mío, con los mismos problemas de abandono, falta de afecto y odio escondido que alguna vez, algún psiquiatra me dijo que yo tenía con mi padre. Quise huir del sueño y me topé con unos minutos más adelante,  el hombre parecido a mi padre, se comportaba  distante, egoísta, como quién se guarda para sí mismo el puñal enterrado en su corazón, negándose a sanar, negándose a vivir.
Mis manos se llenaron de ira, iba contra él con toda mi fuerza y dejaba de ser ese hombre similar a mí, me convertía en un adulto, lleno de fuerza y resentimientos por el otro. Mis frustraciones, mis amores, mis odios, todos los cargaba en mis manos que apretaban el cuello de aquel padre distante. Él, sonreía, yo, lloraba. El llanto fue tanto que terminaba por patearlo en los testículos, él, sonreía mientras mi cuerpo se retorcía de dolor como quién acaba de ser golpeado en sus partes nobles. Algo en el viento susurraba palabras de muerte, mis manos se llenaron de sudor mis ojos de lágrimas, o quizás de sudor, en los días de verano en Ciudad Solar, los ojos por ahorro, sueltan gotas de sudor y usan las lágrimas para hidratar el corazón.
Desperté.
Busqué a alguien con quién hablar en Whatsapp, no encontré a nadie despierto a las 3:36 de la mañana. Me senté en la cama, con el cuerpo lleno de sudor, me puse a llorar.

miércoles, 29 de julio de 2015

La teoría de los Hidrantes.



Hace un tiempo, tuve un amigo con quién duré varías noches discutiendo sobre el amor, claro, con él, Nietzsche y Jung. Noches llenas de Clonazepam y Whisky.

Un día, mientras caminábamos por Ciudad Solar, ocurrió que nos topamos con un hidrante y como ya era costumbre, iniciamos nuestras cavilaciones de jóvenes tontos, adictos a los medicamentos y al licor.

Hablábamos que nunca, ni él ni yo, encontramos un hidrante junto a otro igual. Era como si aquel elemento de la naturaleza urbana, estuviera destinado a estar solo. Claro, hemos visto puentes uno junto al otro como hermanos gemelos, postes de energía unidos, inclusive, en cierto momento de construcción de la ciudad, vimos carreteras una, junto a otra, esperando a ser unidas por el concreto. Pero nunca un hidrante. 

Esos seres que dan agua al quemado, al niño aburrido en el verano (siempre es verano en Ciudad Solar), que están ahí para los perros con urgencias y como apoyo para el caminante cansado. El hidrante, nunca está con otro hidrante, es la soledad hecha materia en la ciudad. 

Por un momento nos dio gracia nuestra cavilación, luego, después de unos minutos de silencio bajo las calles llenas de sol, descubrimos que estábamos solos, tanto él como yo. Dos seres propios de esa ciudad ardiente, sin nada ni nadie que nos acompañara, sentimos la tristeza que en las noches, debe sentir el hidrante, porque él como todos nosotros, también se siente solo y triste en las noches.

miércoles, 22 de julio de 2015

Historias de Perros tristes I

La alarma le sonaba todos los días a las 3 de la mañana, se levantaba, tomaba una cerveza sin alcohol, se duchaba y a las 4, después de desayunar arepa donde doña Sonia, la señora que vendía afuera del control de buses, se subía a la 437, el bus de la Ermita que había manejado en los últimos 15 años. 
Esa primera parte del día, que iba desde la hora opuesta en la que Jesucristo, el mismo que estaba representado en una silueta negra en la ventada detrás de la silla del chófer había muerto, se repetía día tras día, todos los días. Sin descanso, desde hace 6 meses. Sí, era el primero en llegar al trabajo y el último en irse, casi como si el bus donde habitaba gran parte del día, fuera su hogar, como si evitara ese lugar con puertas y ventanas y sillas y cocina, por éste, un armatoste móvil que le daba la pequeña sensación, de que aún, no estaba solo.
Ninguna acción, por más llena de inocencia que aparezca, está sin un propósito. Los perros somos seres calculadores, fríos a la hora de ejercer las acciones, y nuestro chófer de bus diario, huía de su casa por culpa de una mujer, quién en el tiempo que estuvo con él, lo convirtió todo es una razón para respirar; desde la cama, que ahora es helada, hasta el sonido de sus pies al caminar desde la cocina hasta el sofá, dónde ella disfrutaba desnuda todas las madrugadas, el despertar de nuestro perro conductor.
El día 10, del mes 6 del presente año, mientras se levantaba de madrugada, sus ojos sollozaron por un instante, se levantó de la cama y no logró pasar de la cocina, había soñado con ella; con ella cocinando, con ella cantando, con ella llorando, con ella riendo, con ella pidiéndole amor, con ella caminando desesperada por sus ausencias, con ella bailando, con ella tocando su rostro, con ella gimiendo, con ella corriendo, con ella en silencio , con ella...
Se arrodillo en la cocina, el olor al amanecer inundó la casa y descubrió que ella y el amanecer olían igual. Volvió a la cama y por primera vez en 15 años, no pudo salir a vivir sin ella.

miércoles, 20 de mayo de 2015

Confesiones de chat a media noche

Quiero enamorarme. 

Sólo eso quiero. Quiero ser como todos los idiotas del mundo, no sólo que me amen porque eso siempre ha estado ahí, siempre alguien dice que me ama. Y es triste, porque yo no amo. 

Y he confundido necesidad con amor, euforia con amor, orgasmos con amor, presencia con amor.

Sólo quiero dejar de pensar en alguien que ya murió como mi único amor.
Sé que soy de fácil amar, casi todas terminan amándome. 
Pero yo no amo y es triste.

Sólo eso quiero.

lunes, 11 de mayo de 2015

Lo mismo que yo

Dime que sientes lo mismo que yo.

Que piensas en mí todos los días, que te sueñas besándome mientras te acaricias la entrepierna, que hablas a todos de mí de tal forma que nadie sepa nada de lo nuestro. Dime que mientes para verme feliz como yo lo hago por ti. Dime que ignoras tus momentos tristes cuando estás a mi lado con tal de hacer más ameno nuestros cortos momentos. 

Dime que pronuncias mi nombre mientras besas. Dime que cuando besas a alguien más piensas en mí, por que yo sí lo hago. Dime que me buscas en los labios de otros, aunque sepas dónde encontrarme, dime que aunque está bien sentirnos en este sentimiento torpe que se cuela con la respiración justo antes de tocarnos, necesitas de otros sentimientos, de otras respiraciones.

Dime que no me eres fiel, que piensas en otros, que deseas a otros, pero con la excepción que no sueñas con otros. Dime que me eres leal aún mientras duermes en cama con otros. Dime que el sexo no importa cuando hay sensaciones más fuertes que el orgasmo. 

Dime que no te irás de mí, aunque yo no vaya contigo. Que serás capaz de decirle amor a otros cuerpos, a otras voces, a otras vergas, sin dejar de pensarme y recordarme. 

Dime que me niegas lo que siempre he querido y me ofreces lo que nunca he deseado.

Dime que me dejarías ir, aunque te destrozara, con tal de no ver una lágrima en mis ojos. Dime que me amas, aunque ese amor signifique vernos completamente destruidos.

Que me amas, tal como yo lo hago contigo.

domingo, 10 de mayo de 2015

Después de las 2:00 AM no sucede nada bueno.

Son más de las 2 AM y nada ha pasado, ni bueno ni malo. 

Sus nalgas no se bambolean sobre mi cuerpo, su piel no sudó al ritmo de los tambores caribeños ni su pelo se mojó por el roce de nuestras manos. 

Son más de las dos de la mañana y truena, aunque nada ha pasado. 

Quisiera que algo pasara, bueno o malo, no importa. Siempre y cuando tenga de por medio, tus ojos que hoy tanto extraño.

Son más de las 2:00 AM y algo malo ha pasado; estás ausente de mí.

lunes, 4 de mayo de 2015

Historia del gato I

Me pides que te cuente una historia y te cuento la historia de un gato que hablaba italiano y viajaba en autos de mujeres casadas que nunca estuvieron enamoradas.
Te cuento que el gato en su italiano cantaba canciones de ratones parmesanos y sobre el invento que ha enamorado al más valiente hombre adinerado. 


Que el gato de vez en cuando despertaba a tu lado oliendo algo nuevo entre tus manos. Que tu sonreías recordando el cuerpo que te ha dejado el rastro. 


Ibas a la ducha y el gato italiano que no era tuyo pues los gatos no tienen dueños, se iba viajando en sus autos por las estrellas de otros planetas siempre buscando a un enamorado para vos. 


Y me ha encontrado escribiendo un cuento sobre espartanos y el gato en su italiano me dice que aún no me he enamorado, que me hace falta un último paso, que no hay por que asustarnos que nos devolvamos en los autos de mujeres casadas no enamoradas y lleguemos al cuarto al lado del baño de donde en toalla ahora, estás saliendo. 


jueves, 30 de abril de 2015

Saber

Se levantó de la cama a eso de las tres de la madrugada, era la quinta vez en la semana que lo hacía. Me hice el dormido por quinta vez, evitando ser participe de su insomnio.
Caminaba hasta la cocina, tomaba un vaso con agua y luego, en el balcón, lloraba.
Yo, para ella, dormía, para mí, hacía que dormía, pero no como el acto de estar dormido, sino con el acto de dormir cualquier sentimiento que sus lágrimas de madrugada me pudiesen despertar.
Ya no la amaba, no me preocupaba su bienestar, sólo fingimos cortésmente nuestro desamor.

En las mañanas, ella duraba quince minutos más en el baño, así era desde hace poco más de un mes, decía, que era por tener que lavarse el cabello, el cual, según ella, crecía más rápido cuando estaba conmigo. Yo, que ya no era tan joven para creer en todo lo que dice una mujer, sabía que duraba quince minutos más, esperando el resultado de pruebas de embarazo que intentaba ocultar en la basura. Yo, que aún no era tan viejo para inventar todo lo que una mujer oculta, sabía que tenía un retraso, de quizás dos meses, pero a su vez, tenía un resultado negativo cada mañana.
Quizás, mientras estaba en el toilet sentada pensando en el qué hacer con el positivo, pensaba en abandonarme, en irse a otro lugar y empezar de nuevo con su hijo, o quizás en proponerme un nuevo comienzo, un olvido de lo que somos y seremos.
Cinco minutos después, no pasaba nada, las lineas daban un NO y las lágrimas de alegría y tristeza rodaban de nuevo.
Siempre me pregunte de dónde sacaba tantas lágrimas.

En las noches, al llegar de trabajar, ella siempre estaba en la sala viendo algo en la televisión, algo que variaba cada día, como si cada canal representara un estado de animo de ella.

Pero hoy, al llegar, ella no estaba en la sala y el televisor estaba apagado, caminé a la habitación y la encontré acostada, boca arriba, con las muñecas abiertas en linea vertical y ensangrentada, con el vientre abierto y la sangre goteando desde la cama. Desde la mañana, el resultado dio positivo. 

Nunca lo supe.  


lunes, 13 de abril de 2015

El día que Cali se hundió en la tristeza

Dos semanas después de los acontecimientos que aquí intentaré narrar, un cuerpo de fuerzas especiales del HPV me tomó por la espalda con fuerza, me sujetó y esposó, siendo arrastrado a una sala de interrogatorio, donde lo que presumo, era un lobo esperando a que yo, la presa, diera un paso en falso para ser devorado.

Primero, quiero aclarar que la versión será lo más realista posible. No intentaré engañarlos con narrativas místicas de ideas fugases que nunca existieron en aquel momento, no. Mi historia contará con la premisa de intentar entender lo que se vivía en la ciudad para aquella tarde (o quizás mañana).

Esta historia -como todo en mi vida- inició con una mujer vestida de azul. Ella, que aún no pensaba en la posibilidad de una catástrofe, ya había desayunado, cubierto su cuerpo en jabón y luego en agua, ya se había perfumado, puesto ropa interior que significaba algo en aquel momento y que con el pasar del día, fue perdiendo razón de ser.
Lo que intento decir aquí, es que ella, estaba haciendo una parodia a la versión de hermosura previa que quizás, en ciertas noches, le había enseñado a uno que otro amante. Ella, la mujer de azul de aquel día de hace dos semanas, era en palabras más, palabras menos: Hermosa.

Me reuní con ella en un café de un lugar que desconozco. La noche anterior o quizás un par de noches anteriores, por una serie de sucesos desafortunados, en mi caminar sin darme cuenta, la había abandonado a la inopia de la soledad. En otras palabras, me compuse una sinfonía bailable, donde en vez de invitarla a ella, decidí bailar solo. Ella, como siempre ha sido su carácter, prefirió hacerse a un lado y huir por las calles que la llevaban al lugar más tranquilo donde estar; lejos de mí.

Verán ustedes, que quizás por miedo a afrontar lo que la vida propone, tuve la valentía de tomar la decisión cobarde. Corté los lazos que cubrían el cielo de la ciudad, cerré las ventanas de una casa sin puerta y retiré sus besos que servían de medicamento, de mi enfermo cerebro.
El dolor no se hizo esperar, la frustración de no poder estar con alguien se hace fuerte, pero quizás, espero, que el dolor de ella sea por la derrota de no poder lograr estar donde quiere y no como el mio, que es por la ausencia de lo que se anhela. Sólo quise que ella no sintiera dolor, no por mí.

En esos instantes el cielo se nubló, su vestido azul se volvió gris y empezó a llover. el camino de regreso se inundó de gotas azules, las calles se empezaron a llenar de agua de cañerías tapadas por la cantidad de líquidos desbordantes. Los primeros en darse cuenta que todo iba mal eran dos perros, que expectantes  miraban el llover de la ciudad.
Los ciclistas sentían pesado el pedalear por las vías, las mujeres que iban con sombrillas para el sol, pronto empezaron a caminar más rápido, los autos andaban a toda velocidad salpicando los transeúntes más incautos.

Pero no era una lluvia cualquiera, los niños no habían salido a las calles a jugar fútbol con el chapuzón, nadie pensó en escribir un poema mientras las gotas se suicidaban en sus ventanas, el frío de la lluvia no hizo que la gente se acercara en busca de calor.
No, no era una lluvia típica de ciudad tropical, porque, si usted se acuerda del día de la catástrofe, no fue que lloviera, sino que el agua, en vez de caer del cielo, se regaba por los ojos de cada habitante de la ciudad. En una ciudad donde cada uno de sus habitantes, fuera niño, adulto, joven, ladrón que corría por la avenida después de robar un bolso, indigente que buscaba papel periódico seco bajo un puente, mujer que cocinaba pasteles de pollo en su cocina mientras la hija jugaba con la mascota en el balcón. Todos ellos, en ese instante, lloraban, pero no por una tristeza que identificaran enseguida, era más bien una tristeza ajena, que les abordaba el corazón y se desbordaba por los ojos.

Como si fuera una pandemia de cebolla en los ojos, como si fuera inevitable, obligatorio, necesario. Cada habitante lloraba y cada lágrima de color azul, del azul de la mujer hermosa que ya no es azul. Cada persona lloraba el color de ella y la tristeza mía, cada persona en la ciudad, sin darse cuenta, contribuía con sus lágrimas a que mi felicidad, muriera ahogada.
Y resultó que todas las lágrimas juntas inundaban las calles, los autos se detuvieron, los ladrones dejaron de correr, los aviones no despegaron, las ardillas de los parques murieron ahogadas, los perros y gatos huyeron, las aves emprendieron vuelo. La ciudad cayó en un enorme vendaval de lágrimas incontenibles que nadie supo cómo entender.

Tres días después del evento, cuando muchas personas habían muerto por las aguas, cuando ya se empezaba a creer que la esperanza de la tierra seca era sólo un sueño; Un grupo investigador me encontró, intentando prender un cigarrillo. Estaba ahí, en el lugar donde la conocí. Ahí, en el lugar donde la besé. Y, aunque algunos pensaron que al inicio de la catástrofe había huido de la ciudad. Me encontraron en el mismo lugar donde siempre he estado. Quizás por no saber a donde ir, quizás porque es más fácil estar quieto que moverse, quizás porque tenía la esperanza de que la mujer de gris, volviera al lugar de donde nunca me fui.

Cuando el detective quiso saber las razones de tal catástrofe, sólo pude decirle que ese día, los habitantes de tan calurosa ciudad, habían decidido ignorar mi tristeza, seguir con sus vidas como si nada hubiera pasado. No lo pudo soportar, no pude soportar ser el único con dolor. Por eso hundí a Cali en el azul.




jueves, 2 de abril de 2015

La noche no fue tan larga.

Hombre partido, Troche. 
La noche no se alargó tanto como quiso. Las hojas sueltas por toda la sala le anticipan una frustración segura, cortesía de su poco talento. Alguien toca la puerta, él abre. 

Una mujer de tacones se sentó en el sofá mirando hacia el balcón. Ella le preguntó por la noche y el tipo con una voz algo ronca dijo:

-Nunca debí aceptar este trabajo, la frustración va en aumento, ya no duermo y a duras penas me pasa algo de comida, es una forma muy estúpida de pasar mis días...

Después de un silencio él prosiguió

- No se trata de arrepentirme, pero querida, creo que este año he tomado las peores decisiones que pude tomar, veo mi cuerpo en un descenso constante, como el piloto del avión que se estrechó hace poco ¿Lo viste?

-Ella movió la cabeza en forma de afirmación mientras sigue mirando por el balcón. 

-Pues es eso, dijo él, mi vida la está pasando mal, hay noches buenas o malas, hay días buenos o malos, pero en estos momentos, me he equivocado hasta en el tipo de desodorante para usar ¿Me entiendes? 

El tipo está en un monologo que no necesita la afirmación de ella, mientras que una hormiga camina sobre el borde del balcón llevando una semilla. 

-Es que no me entiendo; prosiguió él ¿Cómo es posible que en tan solo cinco meses esté todo tan jodido?

-"Esté todo tan jodido", susurra la mujer mientras el humo del cigarrillo sale de sus labios pintados. 

-Comencemos a hacer una revisión de mi último tiempo, dice el tipo, lo primero que empezó mal este año fue decir "te amo" a esa mujer, sí, a la misma de siempre. Un hombre no debe repetir sus errores, especialmente si ese error fue mentir sobre el amor. No estoy hecho para amar pero aún así insisto en cometer el mismo error, tú lo sabes, te dije esas mismas palabras hace un tiempo, tan vacías como siempre han sido. 
Si un hombre empieza el año diciendo que ama a quién sólo desea, terminará viviendo un infierno, a las mujeres se les debe mentir, pero nunca sobre el amor. 

La mujer gira y ve una mirada desesperada en el rostro del tipo, busca en el bolso un nuevo cigarrillo.

-Después de esa mentira ¿Qué ha sido de mí? Le dije que Sí a miles de proyectos, la mayoría ajenos y nunca me involucré, nunca me creí en ellos y ahora sigo atado con todos y no logro resolver ninguno, no he terminado de hacer algo y ya estoy lleno de problemas con otras cosas ¿Ves las hojas tiradas por toda la casa? Pues son todos los pasos en falso que he dado en este tiempo.

El tipo se levanta y va por un vaso con agua, está triste, una que otra lágrima rueda por su cara, la mujer sigue mirando por el balcón. 

-Nunca debí nacer, ni mentir, ni aprender a caminar, ni mirar al sol desde pequeño buscando no se qué mierdas que me ha dejado con estas cataratas. Nunca debí creer que podía tener amigos, todos terminaron alejándose, es muy duro tener amigos y creer en sus mentiras pero que ellos no soporten las mías; el tipo se queda mirando el borde de la pared y se limpia la lágrima con una hoja de papel.

-¿Recuerdas los días en que todo era simple, donde las mentiras no te defendían de los otros, donde las frustraciones no pasaban de ser la caída de un helado al suelo?

La mujer se levanta  del sofá, gira su rostro pálido al tipo que llora de pie, se le acerca y dice

-¿Recuerdas la frase del Comedian en Watchmen "It's all a joke"?
-Sí, dice el tipo mientras llora con una hoja sostenida en la mano.
-Entonces, dice la mujer ¿Qué es este momento de sinceridad?

El hombre despierta, el reloj marca las 5:47 de la mañana, se ha quedado dormido sobre hojas llenas de tinta, de ideas, de babas. Su pecho le duele, el teléfono suena pero no piensa contestar, se intenta levantar y cae al suelo, está mareado, no se siente bien; el techo da vueltas, las imágenes de las cosas mal hechas que nunca debió decir, hacer, pensar, sentir, se le entran por la piel desde los pies, subiendo como un frío azul hasta llegar a su cabeza. Se gira, vomita, sigue llorando, se intenta levantar pero sus pies no responden, sale una baba verde de su boca y sonríe, el veneno que usó hace un par de horas por fin hace efecto, recuerda el sueño que acaba de tener y con las pocas fuerzas que tiene repite "It's all a joke".

miércoles, 14 de enero de 2015

Matar al mensajero

Después del tercer grito M azotó la puerta con la esperanza de que el golpe despertara de su largo letargo a N, pero él se quedó mudo. Ella caminó por las calles llenas del sol de Ciudad Solar, se sentó en una banca del parque donde J trabajaba vendiendo droga, pero sólo en las noches, después de acostar a su madre enferma de un cáncer que consiguió después de varios años de trabajo fumigando tomateras a las fueras de la ciudad. M se levanta llorando, toma un taxi y se va. 

La ira de M era tan grande por culpa del silencio de N que al final decidió dejarlo solo, en soledad, en silencio, como si él fuera una casa abandonada que ya nada tiene en su interior, sin lámparas, sin toma corrientes, sin vidrios y sin toilet, ella lo deja como si fuera un espacio vacío más que olvidar. 
Pero lo que ella no vio por culpa de la ira o quizás porque nunca le ha puesto cuidado a los televisores que se escuchan cuando se anda en la calle, es que para ese día, para esa hora exacta en la que su mano azotó la puerta; las compañías celulares del país habían tenido una falla, quizás por un atentado terrorista como proponían algunos televisores, aunque en verdad fue culpa de un ave, para ser más especifico un águila, la cual mientras cazaba aves más pequeñas terminó en huida al ver como estos pequeños voladores la golpeaban una y otra vez, voló sin ver y aunque tenía vista de águila, no logró percibir un cable que la mató, este cable provocó una sobre carga en una central de comunicación afectando la señal de los celulares de un país entero, país tan pequeño como este. 
Lo que M no vio fue que al ignorar esta noticia no supo del mensaje de voz que le llegó justo después de cinco sonadas seguidas del celular que ella no sintió, quizás porque su cuerpo temblaba de la ira y del dolor, quizás porque su mente no podía escuchar música en ese momento triste, quizás porque al caerse la señal sólo se podía ir a mensaje de voz la llamada que N desde la calle, quizás unas 4 cuadras más atrás realizó. 

M en el taxi vio una multitud alrededor de una calle, un carro en la mitad y el comentario del taxista sobre el accidente que a alguien debió afectar. 




Otro elemento que M no percibió fue que las compañías de celulares guardaron todas las llamadas de aquel día, los mensajes de voz llegarían gradualmente de forma proporcionada, pero por cosas del destino o quizás de la desdicha, el mensaje de N a M no llegó en esa semana, ni en ese año, quizás podríamos decir que llegó unos años después, cuando se había enamorado de F, un buen tipo diremos aquí. 

Mientras se duchaba su celular sonó, F se levantó y le dijo que tenía una llamada perdida de un tal N y un mensaje de voz, ella salió de la ducha con los ojos buscando respuestas en la mano de F, la cual como todos sospechan sostenía el celular. Tomó el mensaje, marcó los números que debía marcar para escucharlo. El mensaje es este.

"M, por favor contesta ¿Sabías que de pequeño me gustaba azotar las puertas de mi casa para sentir que no estaba solo? Quiero hablar contigo, los minutos del día se hacen pesados cuando hace calor y en esta ciudad siempre hay sol. Pero no te vayas, sé que no he sido lo mejor y las promesas de cambio son como los besos sin amor: efímeros. Espero que entiendas que desde pequeño he estado solo, nunca aprendí a compartir mucho y en el colegio nunca hablé más allá de la respuesta pedida. Hace calor y no soy consciente del camino que tomaste, sólo voy por estas calles llenas de gente y autos, espero que contestes, recuerda que te amo y."

El sonido de un auto frenando con fuerza corta la llamada. 

Dos semanas después, M encuentra la lapida con N, el año de su muerte y unas flores secas al lado. Ella, ya no llora. 


A manera de tiempo aparte II.

¿Cuanto debe durar un beso? ¿Cuanto debe durar una tristeza? Cada día que paso me pregunto sobre la duración de los eventos que suceden a diario en la vida tanto mía como la de los otros ¿Cuanto debe durar una llamada pidiendo perdón o diciendo te amo? sólo a mis quince años llevé reloj y ahora vivo perdido en el tiempo ¿Cuanto tiempo ha pasado desde que algo cambio? Lo más amargo de este año es que cada día se cuenta como el día que es. La avenida 24 no promete mucho y cada vez estoy más cerca del final de la calle. Que escribo para no suicidarme. 

viernes, 2 de enero de 2015

Lista 2014.

Hace más de una veintena de años que nací, estaba el mundo lleno de esperanza por la caída de un muro, por el fin de una guerra y por la naciente nueva constitución que cambiaría el mundo. 

Por estos días me he puesto en la tarea de evaluar  lo perdido y ganado este último giro del sol. Quise hacer una lista de las cosas buenas y malas pero al final sólo llegué a conclusiones pequeñas que en conjunto son un itinerario de cosas que hice. Lo comparto aquí porque sé que se mantiene entre la ficción y la realidad. Les recuerdo que no es un recetario, es sólo un análisis ligero de mi vida.

  1. Conocí más de veinte bandas nuevas y ninguna de ellas tenía alma al tocar.
  2. Volví a tener orgasmos después de varias relaciones frustradas en ese sentido.
  3. No dije "Te amo".
  4. Me dijeron "Te amo" más de lo deseado y muchas veces sólo por conveniencia del momento.
  5. Sigo sin aprender a caminar sin tropezar. 
  6. Entendí que la única forma de mantener una relación de amistad es siendo intermitente, que sean poco profundas.
  7. Fueron más los libros leídos este año que las personas nuevas conocidas.
  8. Aprendí a valorar las enseñanzas que me rodean, aunque muchas se pasan desapercibidas.
  9. Perdoné a mi padre. 
  10. Acepté que disfruto más de la música triste que de la alegre, en solitario.
  11. Que no me gusta estar solo, pero no sirvo para estar en compañía de la gente y eso está bien, no es malo.
  12. Aprendí que todo el mundo regresa, eso no significa que se les deba recibir. 
  13. Que la muerte no es una meta como antes lo era, ahora es sólo un fragmento del camino. 
  14. Que puedo ser un perro fiel o perro callejero, todo depende de mí. 
  15. Todo el mundo tiene algo de maravilloso y estoy agradecido con cada persona que me dejó poder conocerlo.
  16. Sí, puedo amar de verdad y de forma sana. 
  17. Que es difícil dejarse amar, pero no imposible.
  18. Que mi vida es mi pasado, mi presente es mi propia versión de la realidad, una no vive sin la otra pero eso no quiere decir que le deba a mi pasado algo por ello.
  19. Quiero a mi familia y a veces hay que tomar medidas para no perderles.
  20. Que estoy solo, pero que somos muchos más. 
  21. No me dan miedo los cambios.