lunes, 31 de marzo de 2014

Literatura y mujeres de senos grandes.

En la tarde, mientras llevaba a una mujer algo alta con algo de senos y con algo de trasero, con algo de bella y algo de agradable, algo de inteligente y algo de tonta (en el buen sentido de la palabra), vi pasar un Blanco y Negro de los gigantes ruta 1 que hasta hace unos años pasaban por la avenida frente a la universidad donde estudio y trabajo.
Pero esta entrada no es sobre la nostalgia que producen los transportes fantasmas que ya no habitan esta ciudad. Hoy quiero hablar de "¡Hola Javeriana!" La única mujer a la que en a primer noche que nos conocimos en cuerpo, presencia, mente y alma le terminé murmurando un "te amo" en medio del regocijo que producen sus adentros.

Todo empezó con una discusión donde padre, madre, hermanos y hasta Lucas, el perro del vecino tuvo participación, en la cual la coalición de padre, madre y hermanos logró vencer la postura inamovible de su narrador y de Lucas, el cual con ladridos intentaba justificar lo que sólo un perro podría entender. 
No interesa la razón, sólo importa que la razón inamovible al final de la discusión terminó siendo movida de su lugar de vivienda y encontrándose en la puerta blanca de un barrio de una ciudad llamado Ciudad 2000, el cual como todo lo propio de esta tierra caliente con alma de música empezó a construirse antes de la llegada venidera del nuevo siglo, y fue culminado cuando ya estábamos bien entrados al XXI que nos caracteriza ahora.

Y terminé ahí, en medio de una casa que quedaba un poco a la izquierda en un barrio que quedaba entre un monte salvaje que oculta un cementerio de basura y una vía salvaje que oculta un millón de formas distintas de vidas pasajeras de carros pasajeros. Entonces viviendo ahí, donde un amigo de nombre renombrado me recibió, me tope con ella.

Ella que llamaremos Javeriana por cuestiones de memoria y especialmente porque su nombre nunca importó tanto como su universidad de procedencia. Pelo negro con senos inmensos en los cuales uno bien se podía perder, encontrarla en cada uno de sus poros y pensar en repoblar toda su piel mientras la recorres a besos. No recuerdo nada más de su cuerpo excepto quizás el olor de su coño, el cual por respeto a ella nunca olvidaré. 

La historia aquí, fue que ella se presentó con una botella de algún licor embriagador, hablamos sobre los amores imposibles de cada uno y criticamos los amores del otro, nos vimos como dos fantasmas de historias pasadas, como el resultado de un caminar que nada tenía que ver con el camino que planeamos de pequeños, entendimos que el dolor del corazón nos había hecho el uno para el otro, que eramos el resultado de muchas sumas, restas y divisiones; sólo para tener que vernos, besarnos y multiplicarnos en orgasmos que sólo mi hipotálamo recuerda.

Y así fue mi querida lectora (es que me gusta pensar que quién me lee es mujer), como caímos en las manos del otro y en los cuerpo sentimos las ondas de las caídas constantes, con ella fue que encontré un placer de esos que explotan en tu interior y con cada beso, caricia, mordisco, lamida, mirada, va hallando el camino de salida hasta que los poros hacen erupción y el cuerpo no es suficiente contenedor de las ganas inmensas de poseerse en ella que produce sólo ver sus senos de pie, firmes, activos.

Le dije "te amo" cuando el cuerpo no lograba contener mi alma encerrada en sus piernas.

Al terminar, ella se levantó, fue hasta su maletín y me pasó un libro de Bukowski llamado "Mujeres" y se acostó a mi regazo. Leí el libro en un par de días y al devolvérselo le dije que sabía que nos amábamos y que fue un placer conocerla, ella se subió a una Blanco y Negro ruta 1, sonrió.

Nunca la he vuelto a ver.

Creo que esta entrada narra es la forma como conocí a Bukowski.

martes, 25 de marzo de 2014

Martes en 6 puntos



Primero el clima: Llueve, pero no es una lluvia de esas que asusta a los transeúntes, acelera los pasos de los sin sombrilla y deja su marca en los bordes de las avenidas. Es un lluvia que suena, que canta a lo lejos e ilumina los cuartos oscuros como es mi casa ahora. No hay agua en esta lluvia, hay ruido y una canción de una banda que acabo de descubrir en tumblr.

Segundo el contexto: Estoy sentado en mi cama desnudo, con frío que entra por la ventana sin cerrar y las persianas arriba, hoy descubrí que me da un frío terrible todas las noches cuando camino desde la universidad a la casa, me pongo el gorro para mermar la ola de frío pero aún así mis huesos tiemblan. Siempre canto las mismas canciones porque no recuerdo muchas más (recuerdo muchas que me causan dolor así que las evito).

Tercero lo no interesante: Desde hace tres días tengo una luciérnaga viviendo en mi cuarto, una tristeza con nombre de mujer-es viviendo bajo mi cama y la misma ropa con el mismo olor a ropa limpia pudriéndose en el closet ¿Cuanto tiempo viven las luciérnagas? 

Cuarto la verdad: Extraño todo aquello que por una u otra forma me haga sentir vivo; un coño, un beso, un abrazo, un saludo, mirar a los ojos a alguien que esté vivo, dormir abrazado a algo, canciones que no escucho ya, la sonrisa de una mujer.

Quinto el lado bueno: La Historia me tiene enamorado profundamente. 

Sexto el final: La lluvia, la luciérnaga, el dolor de manos que ya no existe, los poemas, las canciones, padre, madre, hermanos, sobrinos, tías, canciones, himnos de fiestas, senos que me miran desde el balcón de mi oficina todos los días mientras salen a recibir el sol, sacos que me encuentro en sillas rojas y regalo a mujeres amarillas, los barcos de papel que se me pierden en el caminar, el sol que sale y pica, el rock, el licor y los dulces, mi rock, las vaginas de las cuales recuerdo su olor, las vaginas de las que no recuerdo ni su forma, el color de cabello, las ojeras, las bandas nuevas, el indie, su rock, las mujeres gigantes y los molinos diminutos, el trabajo y los monstruos que debo combatir a diario, el agua en los bordes de las calles, las avenidas que debo cruzar todos los días con miedo a que en un ataque de honestidad me quede quieto enfrente de un camión en movimiento, los tatuajes, las aves de su pecho, mi cama, mis cenas, su cama, sus perras, la Historia y mis historias; todas ellas como un resultado de un respirar constante durante los últimos 23 años me hacen sentir que la realidad es algo en lo que me he sumergido sin mojarme, tal como es la lluvia este martes.

jueves, 20 de marzo de 2014

La ciudad y las estrellas

"En este universo, la noche está cayendo; las sombras se alargan hacia un oriente, que 

podría alguna vez no conocer otra aurora Pero en otros lugares, las estrellas son jóvenes 

todavía y la luz de la mañana llega despacio; y a todo lo largo del sendero que una vez 

hubo seguido, el Hombre volverá a marchar de nuevo.

Arthur C. Clarke. La ciudad y las estrellas.

Extrañar

Esta noche me preguntaron si extraño a alguna de las mujeres con quién he estado.

Después de pensar en cada una de ellas, creo que las extraño a todas. Es como que sólo puedo recordar las cosas buenas que cada una de ellas tenía, por ejemplo:

L: Ella tenía la sonrisa más hermosa y el mejor sentido del humor, nunca logramos tener una conversación sin reírnos, así fuera de nosotros o alguien más.
R: Ella te hacía sentir que sólo quería estar con vos, estar con ella era sentirse el centro del universo, además de que sus gustos estéticos siempre me enamoraron un poco.
A: Con ella logré encontrar muchas cosas que nunca hubiera podido solo, ella fue una compañía hasta donde ella pudo, quizás su comportamiento original fue lo que siempre me atrajo.

Uso esos tres ejemplos, especialmente porque fueron ellas tres las primeras que recordé cuando me preguntaron y entiendo ahora que el tiempo con ellas siempre fue bueno, aún cuando al final todo estuvo lleno de problemas. Con ellas aprendí muchas cosas, pero especialmente ahora que estoy sin ellas he aprendido que las extraño en muchas formas, pero no sería capaz de estar con ellas un día entero, no soy la misma persona... ellas no son la misma persona.

Ahora empiezo a salir con alguien, me siento muy tranquilo, quizás como nunca antes lo estuve.

Creo que las extraño a todas, a cada una de ellas, pero ocurre algo muy curioso y es que no extraño al hombre que era con ellas, no me extraño y por eso quizás ahora estoy tan tranquilo con una nueva persona.

Empiezo este blog como consejo de una amiga, perdón si en algún momento alguno de mis lectores se ofende, no es mi intención ofender a nadie.