Esta noche me preguntaron si extraño a alguna de las mujeres con quién he estado.
Después de pensar en cada una de ellas, creo que las extraño a todas. Es como que sólo puedo recordar las cosas buenas que cada una de ellas tenía, por ejemplo:
L: Ella tenía la sonrisa más hermosa y el mejor sentido del humor, nunca logramos tener una conversación sin reírnos, así fuera de nosotros o alguien más.
R: Ella te hacía sentir que sólo quería estar con vos, estar con ella era sentirse el centro del universo, además de que sus gustos estéticos siempre me enamoraron un poco.
A: Con ella logré encontrar muchas cosas que nunca hubiera podido solo, ella fue una compañía hasta donde ella pudo, quizás su comportamiento original fue lo que siempre me atrajo.
Uso esos tres ejemplos, especialmente porque fueron ellas tres las primeras que recordé cuando me preguntaron y entiendo ahora que el tiempo con ellas siempre fue bueno, aún cuando al final todo estuvo lleno de problemas. Con ellas aprendí muchas cosas, pero especialmente ahora que estoy sin ellas he aprendido que las extraño en muchas formas, pero no sería capaz de estar con ellas un día entero, no soy la misma persona... ellas no son la misma persona.
Ahora empiezo a salir con alguien, me siento muy tranquilo, quizás como nunca antes lo estuve.
Creo que las extraño a todas, a cada una de ellas, pero ocurre algo muy curioso y es que no extraño al hombre que era con ellas, no me extraño y por eso quizás ahora estoy tan tranquilo con una nueva persona.
Empiezo este blog como consejo de una amiga, perdón si en algún momento alguno de mis lectores se ofende, no es mi intención ofender a nadie.
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