La alarma le sonaba todos los días a las 3 de la mañana, se levantaba, tomaba una cerveza sin alcohol, se duchaba y a las 4, después de desayunar arepa donde doña Sonia, la señora que vendía afuera del control de buses, se subía a la 437, el bus de la Ermita que había manejado en los últimos 15 años.
Esa primera parte del día, que iba desde la hora opuesta en la que Jesucristo, el mismo que estaba representado en una silueta negra en la ventada detrás de la silla del chófer había muerto, se repetía día tras día, todos los días. Sin descanso, desde hace 6 meses. Sí, era el primero en llegar al trabajo y el último en irse, casi como si el bus donde habitaba gran parte del día, fuera su hogar, como si evitara ese lugar con puertas y ventanas y sillas y cocina, por éste, un armatoste móvil que le daba la pequeña sensación, de que aún, no estaba solo.
Ninguna acción, por más llena de inocencia que aparezca, está sin un propósito. Los perros somos seres calculadores, fríos a la hora de ejercer las acciones, y nuestro chófer de bus diario, huía de su casa por culpa de una mujer, quién en el tiempo que estuvo con él, lo convirtió todo es una razón para respirar; desde la cama, que ahora es helada, hasta el sonido de sus pies al caminar desde la cocina hasta el sofá, dónde ella disfrutaba desnuda todas las madrugadas, el despertar de nuestro perro conductor.
El día 10, del mes 6 del presente año, mientras se levantaba de madrugada, sus ojos sollozaron por un instante, se levantó de la cama y no logró pasar de la cocina, había soñado con ella; con ella cocinando, con ella cantando, con ella llorando, con ella riendo, con ella pidiéndole amor, con ella caminando desesperada por sus ausencias, con ella bailando, con ella tocando su rostro, con ella gimiendo, con ella corriendo, con ella en silencio , con ella...
Se arrodillo en la cocina, el olor al amanecer inundó la casa y descubrió que ella y el amanecer olían igual. Volvió a la cama y por primera vez en 15 años, no pudo salir a vivir sin ella.
No hay comentarios:
Publicar un comentario