martes, 25 de marzo de 2014

Martes en 6 puntos



Primero el clima: Llueve, pero no es una lluvia de esas que asusta a los transeúntes, acelera los pasos de los sin sombrilla y deja su marca en los bordes de las avenidas. Es un lluvia que suena, que canta a lo lejos e ilumina los cuartos oscuros como es mi casa ahora. No hay agua en esta lluvia, hay ruido y una canción de una banda que acabo de descubrir en tumblr.

Segundo el contexto: Estoy sentado en mi cama desnudo, con frío que entra por la ventana sin cerrar y las persianas arriba, hoy descubrí que me da un frío terrible todas las noches cuando camino desde la universidad a la casa, me pongo el gorro para mermar la ola de frío pero aún así mis huesos tiemblan. Siempre canto las mismas canciones porque no recuerdo muchas más (recuerdo muchas que me causan dolor así que las evito).

Tercero lo no interesante: Desde hace tres días tengo una luciérnaga viviendo en mi cuarto, una tristeza con nombre de mujer-es viviendo bajo mi cama y la misma ropa con el mismo olor a ropa limpia pudriéndose en el closet ¿Cuanto tiempo viven las luciérnagas? 

Cuarto la verdad: Extraño todo aquello que por una u otra forma me haga sentir vivo; un coño, un beso, un abrazo, un saludo, mirar a los ojos a alguien que esté vivo, dormir abrazado a algo, canciones que no escucho ya, la sonrisa de una mujer.

Quinto el lado bueno: La Historia me tiene enamorado profundamente. 

Sexto el final: La lluvia, la luciérnaga, el dolor de manos que ya no existe, los poemas, las canciones, padre, madre, hermanos, sobrinos, tías, canciones, himnos de fiestas, senos que me miran desde el balcón de mi oficina todos los días mientras salen a recibir el sol, sacos que me encuentro en sillas rojas y regalo a mujeres amarillas, los barcos de papel que se me pierden en el caminar, el sol que sale y pica, el rock, el licor y los dulces, mi rock, las vaginas de las cuales recuerdo su olor, las vaginas de las que no recuerdo ni su forma, el color de cabello, las ojeras, las bandas nuevas, el indie, su rock, las mujeres gigantes y los molinos diminutos, el trabajo y los monstruos que debo combatir a diario, el agua en los bordes de las calles, las avenidas que debo cruzar todos los días con miedo a que en un ataque de honestidad me quede quieto enfrente de un camión en movimiento, los tatuajes, las aves de su pecho, mi cama, mis cenas, su cama, sus perras, la Historia y mis historias; todas ellas como un resultado de un respirar constante durante los últimos 23 años me hacen sentir que la realidad es algo en lo que me he sumergido sin mojarme, tal como es la lluvia este martes.

2 comentarios:

  1. Todo siempre tiene un buen final... o quizás no sea sólo un final pero si un punto más que agregarle a la semana, a los días... hoy yo no tengo seis puntos pero si una linea en un tablero que sigue a la deriva, a la espera de poder saber que sigue con mi vida.. tengo una ilusión que esta de viaje en estos momentos ( abriré mi propia aerolínea, pasajes gratis a aquellos cercanos) -me cansa la espera y me cansa sobre todo el hecho de seguir posponiendo mis sueño, de no depender de mi, sino que mis palabras estén en las manos de alguien más.. pero no puedo seguir diciendo que son mías por que son un colcha de retazos de muchos. y lo mio.. lo mio sigue perdido entre tanta teoría que ya no quiero ni ver. un lado bueno es escuchar la lluvia que parece más potente que el batir de tu propio corazón.

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  2. Muchas cosas de nuestra vida no dependen de nosostros, crecimos pensando que tenemos algo nuestro, pero el conocimiento como los besos, las caricias, los halagos, las palabras y todo lo demás siempre dependerá de otros, hasta nuestra espera no es nuestra... hasta la lluvia que cae en nuestro rostro, se transforma en lágrima y se vuelve parte del suelo no es nuestro. Sólo queda escuchar la lluvia que al igual que nuestros corazones y nuestras esperas, pasarán.

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