lunes, 21 de abril de 2014

Distracciones

Despertarse apagar la alarma, ver la hora y cerrar los ojos con calma. Levantarse buscar toalla entrar a la ducha, abrir el agua fría para despertarse sólo meter el pie izquierdo y preguntarse por qué nunca el derecho y prometerse que el día siguiente será el derecho. Entrar desnudo al agua fría que los huevos se encojan y los ojos se abran. Champú, jabón, limpiarse, cantar y soñar un poco.

Vestirse con lo que sea acorde al día, siempre tener algo azul en la ropa. Desayunar algo ligero y de poco beneficio. Salir al trabajo/estudio con música en la cabeza y para cuando falte alguna estrofa los audífonos y el celular/mp3 que te ayuda con las canciones. Caminar recordando con quienes se caminó antes, las manos pequeñas o grandes o frías o calientes o sudorosas que estuvieron sujetas a tus manos.Buscar  la canción adecuada para cruzar la vía concurrida de autos afanados, cruzar y seguir caminando/cantando/bailando.

Trabajar haciendo lo que sabes hacer pero perdido porque nunca estás seguro sobre lo que haces, trabajar y tratar con jefes con secretarias con horarios que nadie cumple. Fumar un cigarrillo con un compañero que no trabaja contigo pero que con el tiempo se ha vuelto una de las pocas compañías amenas en tu trabajo/estudio, hablar con las amigas que te darían posada si vivieras en la calle, hablar con las amigas que no te darían posada pero sí sexo, no hablar con las mujeres que amas/amaste.

Ver pasar la tarde entre soles y tormentas, entre sonrisas y promesas de sonrisas, entre historias e Historias. Ver la mujer que más se acerca a lo que necesitas. Orinar, beber agua, orinar, fumar, beber agua, orinar, fumar, fumar, fumar, orinar.

Caminar de nuevo a casa, mirar los arboles, sudar el sol de la ciudad, sentir cansancio, sentir agua corriendo por la espalda, seguir escuchando música, llegar, bañarse, limpiarse el sudor, el humo de los autos, las palabras dichas y escuchadas y calladas. Sentarse frente a un pc, pedir perdón por redes sociales, ser cruel por redes sociales, alimentar las redes sociales, mentir sobre tu condición en las redes sociales, escribir en el blog, leer, leer, leer tanto que la realidad se vuelva una pequeña idea pasajera, adentrarse en el mundo de quién es leído y no salir, nunca.

Cerrar el libro o terminarlo, parpadear y ver la hora, caminar al balcón y fumar un cigarrillo de marihuana, ver la ciudad lejana, ver la montaña en la que las luces de los autos muestran como un pequeño pesebre móvil, ver la luna que es la misma luna que todas las personas ven y creer que quizás en la luna estén las respuestas a todo lo que no preguntas, creer que la luna es lo único que tienes en común con los otros, con las lejanías que se materializan en un saludo no dado, en una mirada al suelo. Ver la luna y creer que eres el mismo de antes, el que soñaba la vida sin fechas límites, sin fronteras que te dieran un tiempo determinado para vivir, sientes el viento que crees fue enviado por la luna para consolarte, pero el frío se queda en los huesos, las lágrimas se ahorcan en los ojos, el cigarrillo se acaba y las palabras no bastan, y los pensamientos no bastan, y las acciones no bastan, y las lágrimas no bastan, y las personas no bastan y al final nada es suficiente para sentirte distraído, nada es suficiente para hacerte sentir bien, al final la luna no basta para evitar esa horrible sensación de saber que 4/5 años más de vida suenan  a tristeza profunda de esas que apaga los pulmones y congela el corazón.

Entras del balcón, entras a la cama, abrazas el primer regalo que te dieron y no te duermes, quedas en coma con los ojos cerrados hasta que suena la alarma y de nuevo, despiertas.

No hay comentarios:

Publicar un comentario