Me pides que te cuente una historia y te cuento la historia de un gato que hablaba italiano y viajaba en autos de mujeres casadas que nunca estuvieron enamoradas.
Te cuento que el gato en su italiano cantaba canciones de ratones parmesanos y sobre el invento que ha enamorado al más valiente hombre adinerado.
Que el gato de vez en cuando despertaba a tu lado oliendo algo nuevo entre tus manos. Que tu sonreías recordando el cuerpo que te ha dejado el rastro.
Ibas a la ducha y el gato italiano que no era tuyo pues los gatos no tienen dueños, se iba viajando en sus autos por las estrellas de otros planetas siempre buscando a un enamorado para vos.
Y me ha encontrado escribiendo un cuento sobre espartanos y el gato en su italiano me dice que aún no me he enamorado, que me hace falta un último paso, que no hay por que asustarnos que nos devolvamos en los autos de mujeres casadas no enamoradas y lleguemos al cuarto al lado del baño de donde en toalla ahora, estás saliendo.

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